El pasado fin de semana tuve la oportunidad de ir al VI encuentro internacional EducaRed. Fueron tres días muy intensos, muy cansados pero muy ilustrativos. Pensé que no me aportaría tantísimo como me ha aportado. En esta primera entrada, voy a exponer dos puntos principales que me han cambiado como maestra:

- Primero de todo, el lema del encuentro: Actitud 2.0: Aprender es Compartir. Creo que no podría ser más acertado el lema. Somos maestros, y nos pasamos nuestra vida laboral creando nuevos materiales que se adapten a nuestros alumnos, pero muchas veces, somos reticentes a la hora de compartir. Pero no solo compartir material, sino compartir experiencias, vivencias e incluso problemas. A veces, nuestra actitud es la de un Rey que manda y reina en su pequeño país que es nuestra clase; no estamos abiertos a nuevas ideas, nuevos conceptos y a compartir nuestras cosas buenas y malas. El colegio es un trabajo en equipo, con los padres, con los alumnos, con otros profesionales e incluso que va más allá de nuestra frontera educativa, ¿por qué no enriquecerme con la experiencia de otro colegio en otra punta de planeta? Como dijo Alejandro Sanz: Dar sólamente aquello que te sobra, no es compartir sino dar limosna. A veces nuestros problemas también pueden ser enriquecedores para nuestros compañeros, y creo firmemente que no nos hace más débiles, sino más grandes y más fuertes, dejémonos llevar por la red, la gran red que nos une a todos.

- Segunda parte: Ver las tecnologías como un fin y no como un medio. No cabe duda que vivimos en la época de las nuevas tecnologías. Un colega compartió con nosotros en el encuentro: "Somos maestros del S. XX que enseñamos con los medios del S. XIX a alumnos del S. XXI", y no puede ser más verdad. Vemos las pizarras digitales, los libros electrónicos, como algo ajeno e incluso intruso en nuestro aula. El encuentro me ha hecho ver más allá. La pizarra digital, por poner un pequeñísimo ejemplo, es una fuente absoluta de posibilidades; desde jugar a quien quiere ser millonario para repasar la lección, hasta pasar a ser el espectador en la exposición de nuestros alumnos pasando por mil posibilidades. Ahora la clase no tiene límites, podemos ver videos pero también podemos manipularlos, podemos ver presentaciones pero también las podemos vivir, podemos hacer pruebas escritas o podemos hacer que la clase entera sea una gincana de pruebas hechas juego. Nuestros niños han crecido como Nativos Tecnológicos, no hay ningún instrumento que les sea ajeno o que les de dificultades, y eso, es una grandísima ventaja para nosotros como docentes; una vez que comprendamos eso, el aula dejará de ser cuatro paredes y se convertirá en una gran ventana al mundo, desde la que podemos participar, manipular, disfrutar e imaginar.